Venga gírate, acércate y así, sin previo aviso, pega tus labios a los míos. Suave, delicado, tranquilo. Imagino que tus manos se pasean por mi espalda...tus dedos dibujan caricias tímidas, casi cosquillas.
Dime que al andar a mi lado, a veces, el deseo se hace tan fuerte que te adelantas unos pasos para amedrentarlo y seguir como si nada pasara. Te vuelves y me cuentas algo de tu vida.
Así, como si nada pasara, yo sigo explicándote alguna de mis historias. Risas. Más risas como píldoras contra el deseo.
Y así, como si nada pasara, nos despedimos.
Hasta la próxima. Que vaya bien.