"El pájaro cautivo no sólo ha perdido la conciencia de que la jaula es una jaula, sino también de que él es un pájaro"

lunes, 4 de julio de 2011

Día de tormenta...

Huele a lluvia... De golpe, parece que el cielo vaya a caerse y empieza a descargar toda su ira, con rabia, con fuerza. Después de un magnífico estruendo, comprendo que hoy el día me acompaña...
No me gustan las lluvias, solamente adoro las tormentas...
Hacía ya un tiempo que no llovía de esta manera y que el verano más ortodoxo asfixiaba la ciudad. Últimamente he estado avasallando los días, sujetándolos a una lógica constante de asambleas, reuniones y más asambleas. 'Es que la revolución está en marcha', dicen algunos, y claro que para mi es fundamental implicarme, pero noto que me descuido cada vez más. Y, en consecuencia descuido a los míos, a esas personas que, de manera incondicional, siempre están ahí. Y entonces es cuando vuelvo a pensar que normalmente escucho más a los demás que a mi misma, que necesito pararme a reflexionar y saber hacia dónde estoy yendo.
No me gustan las lluvias, adoro las tormentas... son ellas las que me recuerdan que en el pasar de los días siempre hay un instante para romper esos círculos donde nos vemos atrapadas.

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