Las profundidades. De ese mar que va y viene, de burbujas refrescantes y espuma blanca. De olor a sal que duele a los ojos y cura heridas. De algas y corrientes submarinas y mareas de luna llena. De arena fina entre los dedos y olas revoltosas. De soles que abrazan.
Háblame desde ese alguien que aún no sabe quién es pero que sigue buscando y no se conforma.
Desde ese miedo que no se hace palabra porque ni sabe que es miedo, cree que es duda.
Háblame desde ti, no desde ese alguien que te mostraron, no desde tu reflejo.
No como aprendiste ni como quieres que te vea, ni como te dijeron ni como debes.
Háblame desde un océano azul de rojos infinitos.
O mírame sin decir nada, que yo te miro a ti y entiendo.
Que si te desnudas yo me quito alguna prenda.
Me atrevo despacito.
Los silencios no son sólo pausas entre las palabras.

No hay comentarios:
Publicar un comentario