"El pájaro cautivo no sólo ha perdido la conciencia de que la jaula es una jaula, sino también de que él es un pájaro"

viernes, 18 de noviembre de 2011

Aburrimientos...y no sé si alguna esperanza


Aquí estoy. Sentada en un taburete alto, delante de un ordenador, aburrida y rodeada de asfalto, asediada, asqueada. Las excavadoras están haciendo una calle nueva afuera y parece que no tienen mucha prisa...tiemblan paredes y cristales...ruido insoportable, la ciudad más presente que nunca.

Mi refugio da a la calle. Amplios ventanales, luces, escaparates. De tanto en tanto alguien entra buscando algo especial, un detalle, algo para regalar... llantos de bebés se mezclan con comentarios sobre qué bonito que es todo aquí dentro. Ahora devuelvo el cambio, abro-cierro las persianas, paso tarjetas, hago caja, envuelvo un paquete, lazos de rafia, ropita pequeña, odio a un niño insoportable y yo con mi sonrisa, odio más a su madre y yo con mi sonrisa.

Cien mil colores maravillosos para vestir un mundo gris, para edulcorar infancias que algún día dejarán de serlo y, tarde o temprano, se estamparán contra un muro y harán ver que no pasa nada. Y andarán por caminos tan marcados y ajenos que no desgastarán las suelas de sus zapatos, con los ojos vendados mirando sólo al frente, hacia donde hay que ir porque todas las señales conducen al mismo sitio, creciendo a costa de anular inocencia y curiosidad, perdiendo las ganas pero tirando. y adaptarse o morir. Morir de miedo.
Y espero que algún día se pregunten y quieran saber de dónde sale toda esa rabia. y prueben nuevos senderos. no, mucho más, que elijan correr por campos sin cercar, de esos que aún no existen pero que con las ganas se pueden intuir, sintiéndose con fuerza para poder inventarlos, escalando montañas imposibles junto a otros prófugos.

Y entre estos pensamientos vendo algo, de tanto en tanto, sin mucho esfuerzo. Y vendo y me vendo, constantemente, con una sonrisa encantadora, siendo amable.
Y me vendo y me vendo y me vendo, aunque aún no esté dentro del escaparate pero casi, y me vendo siendo servicial y simpática, cuando en realidad tengo ganas de partirle la cara a alguien, la necesidad de echarme al monte, las ansias de que todo cambie, aunque sea sólo un poquito y yo ya lo quiera todo. y mi paciencia se agote.

No hay comentarios:

Publicar un comentario