Cuéntame tus miedos, aquello que te ahoga y te destruye por dentro. Cuéntame, cuéntame porque, seguramente, cuando me hables con gestos o con palabras, entonces me atreveré a abrir la boca y puede que me liberes. Siempre tan cobarde...
Creo que hace tiempo que me cortaron las alas, o me las amputé yo misma, no lo sé. Me he instalado en la comodidad de no decir, de sentir cada noche un vacío y pensar que aquí no pasa nada. Y seguir por inercia, y seguir y seguir, porque a eso nos han enseñado...
Cuéntame tus miedos...probablemente sean también los míos...y quizás podamos volar juntos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario