"El pájaro cautivo no sólo ha perdido la conciencia de que la jaula es una jaula, sino también de que él es un pájaro"

sábado, 10 de diciembre de 2011

Desanudándome...



Notar un nudo tan grande que no puedes ni pronunciar una palabra. En el pecho, o no sé exactamente dónde, pero sentir que te oprime algo dentro que intenta absorberte. Hacerte nadie.

No poder soportar la tensión que se respira. Faltar el aire. Y preguntarte qué haces ahí, qué necesidad tienes de hablar cuando son distintos los idiomas, cuando no hay entendimiento posible.



Sentir que debes irte sin abrir la boca, sabiendo que esta vez no huyes. Esta vez tomas la decisión de no hacer ningún esfuerzo, porque ya no vale la pena, porque por una vez te cuidarás y no soportarás más de lo necesario, que ya es mucho. Demasiado.

Y buscar un lugar donde los pulmones puedan llenarse del todo. Y empezar a tirar por una punta de ese hilo que, enmarañado, intenta invadirte el pecho y la garganta.

Y saber que, igual, debería dejar de ser tan dramática y tomarme las cosas de otra manera, para no llevarme estos nudos a casa. Y poder dormir tranquila.

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