"El pájaro cautivo no sólo ha perdido la conciencia de que la jaula es una jaula, sino también de que él es un pájaro"

domingo, 18 de diciembre de 2011

Volviendo

Pedalear. Pedalear para ir rápido, para notar cómo el viento helado me corta las mejillas y las manos. Ese viento que me pilló desprevenida, aunque debía llegar. El buen tiempo ya duraba demasiado.
Cuestionarse certezas. Y sentir cómo tiemblan las piernas, porque lo mismo me he estado creyendo mis propios engaños.
Y tener que hacer algo. Pedalear.

Y pedalear y pedalear y pedalear y pedalear...y, aunque cansada, seguir toda la noche, por toda la ciudad.
Para no dejar de sentir ese frío que a menudo ayuda a pensar. Ese aire que seca las lágrimas después de hacerlas correr.

Pedalear sin cesar para no llegar a mi destino y tener que poner los pies en el suelo. Y entonces saber que hay que arriesgar.
Que ya basta de pasar por la vida de puntillas...
Sin apenas hacer ruido...


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