
Hoy voy a ser sincera. Me voy a explicar a mi misma porqué tengo tanto miedo, de dónde sale, en qué rincón se esconde, para ver si así logro que ese miedo me tema. Y se vaya corriendo. Y me devuelva esas alas que me ató a la espalda.
Hace años y aún siento que no estoy preparada. Hace años que aprendí que, después de todo, no queda nada. Nada. Sólo tiempos en la sombra, hasta que una reacciona y empieza a llenar vacíos. Pero los recuerdos se guardan, la memoria no se borra.
Y parece que en esa nada aprendí de nuevo a andar, llenándola de muchas cosas. De colores. Y también aprendí de mi amiga soledad, a no asustarme de ella. Porque una así se conoce mucho más y se hace valiente. Y aprendí a querer de maneras infinitas, aunque siempre limitadas. Hasta esa línea roja que señala el peligro. Hasta ese momento en que siempre decido pararme y esconderme, no vaya a ser que me entre vértigo, no vaya a ser que sienta un todo... para volver a ser nada.
Y ahora soy feliz pero sigo sintiendo ausencias. Porque sólo me dejo conocer hasta cierto punto.
Porque cuando te ame y me ames la nada volverá al acecho. Y a mi me costó tanto llenarla...
No hay comentarios:
Publicar un comentario